¿Tienes identidad digital?

¿Igualdad? No, gracias.

El pasado lunes 7 de marzo tuve la oportunidad de compartir experincias en una sesión sobre Mujer y Redes Sociales en Civican (@civicanBC) de la mano de Mujeres en Igualdad Pamplona (@MeI_Pamplona).

Muchas gracias a Cherry Waves (@CherryWaves_) por las imágenes
Mujer y Redes Sociales ¿igualdad?
La gran oportunidad vino por el momento de reflexión compartido... y aquí os dejo un breve texto que completa y explica la presentación.


¿COMO somos las mujeres en Internet? Hay quien afirma que la web se feminiza con la irrupción de la web social, la Internet que conocemos hoy. Y puede ser. Las mujeres pasamos el 16,3% de nuestro tiempo online en las redes sociales, casi un 5% más que los hombres según el estudio Mujeres en la Web (Comscore, junio 2010). En España los espacios preponderantemente femeninos son Facebook y Messenger, mientras que YouTube y los foros se intuyen para el sexo masculino; algo similar a lo que ocurre en Twitter, afirma el Observatorio de The Cooktail Analysis (Febrero 2011). Por otro lado, a pesar de que la mujer supone el 51% de la población activa (según datos de la EPA en el cuarto trimestre de 2010) sólo un 5% posee un perfil en la red profesional LinkedIn, frente al 8% de los hombres.
Mientras, en el entorno tecnológico, la creación y dirección de empresas comienza a hablar en femenino gracias a compañías como Foodspotting, Layar, Pixability, Cuponeo o LinkToStart impulsadas por mujeres, y puestas en relieve por Women 2.0 o su homóloga española Ellas 2.0. Con todo, todavía este tipo de emprendimiento tecnológico sólo supone un 10% del total en EEUU, según afirma Marta Borruel a raíz de la expedición #nasf a Sillicon Valley. Así, parece que esta feminización de la Red nos expone como espectadoras. De hecho, en la blogosfera hispanohablante únicamente el 21,84% de los blogs son creados por mujeres (Bitácoras, 2010). Quizá tenga que ver con la menor penetración de Internet entre las mujeres (el 45,7% de los internautas somos féminas); o con lo que afirman algunos estudios sobre menores, como INTECO y Orange, Generaciones Interactivas y Fundación Telefónica o Pew Internet, donde desde los 6 años los niños se decantan por actividades de ocio activo a través de las TIC (mayormente videojuegos) y las niñas a espacios de comunicación (redes sociales, teléfono móvil…).
Ahora bien, si pasamos más tiempo en redes, y somos más en la red por excelencia ¿por qué no aprovechamos esta oportunidad? Es más, olvidemos las estadísticas y pensemos: ¿por qué no nos sentamos ante una pantalla y nos definimos como personas, profesionales o colectivo? ¿Por qué no construimos nuestra propia identidad? Las ventajas de la presencia en la web son claras, pero ¿por qué no actuamos? De manera personal puede ayudarnos a conseguir visibilidad, a la búsqueda de empleo, a mostrar lo que sabemos, a encontrar socios… De manera colectiva podemos hacer un grupo fuerte de trabajo, de impulso y colaboración entre los miembros, de denuncia incluso ante hechos como la violencia doméstica, de formación, y/o por qué no, de reivindicación de aquello que se considere oportuno, eso sí, por favor, sin confusiones, la identidad digital de colectivos ha de amparar a todos, no sólo a una parte. ¿Cómo? No se trata de abrir un grupo, crear un blog, o una aplicación para iPhone. La tecnología no es lo importante, de hecho, puede ser gratis. Lo importante es el contenido, las bases de la comunicación tanto personal como grupal, y depende de cada una de nosotras en este caso, y de cada uno de nosotros en global. Depende de cada una de las identidades.
Con motivo del Día de la Mujer son muchos los actos que han conmemorado el papel de la mujer en la sociedad. Todos ellos se centraron en la igualdad pero, ¿es ese el valor que nos une? Somos diferentes ¿y qué? Lo somos. Los hombres y las mujeres lo somos… pero como tan distintos son un hombre de otro o una mujer de otra mujer. Poseemos identidades totalmente diferentes, tanto las comunidades masculinas y femeninas, como cada uno de los entes que las componemos. Y en Internet, más de lo mismo, somos diferentes, un valor que permite sumar a la sociedad. Eso sí, con una peculiaridad: detrás de un teclado todos tenemos las mismas oportunidades. Está en nuestras manos crear nuestra propia identidad, en este caso digital, y debemos empezar por nosotros mismos, por nosotras mismas. Dejemos de solicitar igualdad y creemos nuestro valor diferencial que nos permita acceder a entornos tradicionalmente masculinos. Por quien somos, no por el sexo que nos dieron al nacer. Debemos ser conscientes de la realidad que nos rodea como grupo social, en este caso a nosotras, pero no para pedir a la sociedad que reaccione, sino para pasar nosotras a la acción. Sí, nosotras. Nada de paridad, ni discriminación positiva, no sirve para hacernos crecer, sino para empujarnos sin saber bien donde. Aprendamos más, reflexionemos más, creemos más… para hacernos visibles y mostrar nuestro valor como colectivo y como personas individuales. En este punto de visibilidad el cambio que está aportando la web social tiene mucho que decir, eso sí, siempre que lo lideremos de manera consciente sabiendo hacia donde queremos caminar. ¿Tienes un objetivo en la Red? Primero piénsalo. O mejor ¿sabes quién eres y quién quieres ser? Si eres capaz de responder traslada estos valores a tu identidad digital. Por supuesto, hemos de tener en cuenta que todo lo que allí seamos capaces de realizar ha de ser combinado con la realidad offline y la educación de nuestros menores, ya que esto no va de Internet, va de seres sociales.
Agradezco enormemente que haya sido publicado en Noticias de Guipúzcoa (y agradezco más aún a quienes me han escuchado y ayudado a crearlo).
¿Abrimos el debate?

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